sábado, 6 de octubre de 2012

Consciente

Después de una semana de películas románticas, de volver a creer en el amor, de entender que el primer amor no siempre es para siempre, de que a veces en el amor se sufre y sobretodo de que a veces es bueno que algo termine para que algo nuevo y mejor te cambie la vida; puedo decir que...

Doy gracias a Dios por tener 22 años y no la edad que él quería que aparentara. Le doy gracias por hoy andar vestida de la manera que a mí me agrada y me acomoda según la ocasión y no de la manera en la que él me quería siempre ver, doy gracias por andar sonriendo en la calle al escuchar música, por carcajear si así fuera necesario, por andar con el cabello suelto bailando con el viento; y no ser la señorita recatada de todo su momento.
Doy gracias a Dios por ser la persona que soy, por ser soñadora y optimista, por verle el lado bueno de la vida, y no ser la típica realista negativa que no le ve lo positivo al futuro. Le doy gracias por haber dispuesto de esta manera este cambio, porque quiera o no los cambios son buenos.

Basta ya de ese pasado que me ataba, que en vez de avanzar me estancó. Porque es hoy cuando me doy cuenta que hay otras partes en mi vida que tengo que cuidar, que conservar, que volver a amar.

Porque hoy soy tan distinta a la de hace dos años, porque es hoy que decido volver a conocerme, a reconocerme y amar esas cosas que me caracterizan, amar esas cosas que desconocía.

Amor, libertad y pasión.

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